La presión fiscal española está muy por debajo de la media europea. Esto permite al empresario tener una menor carga y la posibilidad de generar más riqueza, destinando más recursos a personal, inversión, maquinaria.
En el siguiente gráfico se puede ver claramente como la presión fiscal, medida como el porcentaje de impuestos y seguridad social sobre el PIB, se encuentre cinco puntos por debajo de la de los países de nuestro entorno.
España establece distintos tipos de impuestos, tanto directos como indirectos.