El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas o IRPF, grava los ingresos obtenidos durante un año de las personas físicas residentes fiscales en España (cuando permanece en territorio español más de 183 días, durante un año natural, o cuando se encuentre aquí el núcleo principal o la base de sus actividades empresariales o profesionales o de sus intereses económicos).

La reforma fiscal que entró en vigor el 1 de enero de 2007 presenta una serie de novedades como reducir los impuestos a los que declaran o igualar el tratamiento a todos los tipos de ahorro.
También existen una serie de deducciones por inversión en vivienda habitual, por rentas obtenidas en Ceuta y Melilla, por cantidades donadas a determinadas entidades, por inversiones y gastos en bienes de interés cultural y deducciones en actividades económicas.